jueves 25 de septiembre de 2008

En época de crisis, hambre y cebolla

i
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
i
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.
i
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
i
[...]
i
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampague.
i
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.
i
[...]
i
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
i
[...]
i
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
i
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
i
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
i
i
Miguel Hernández
i
i
i
La diferencia entre los que amamantan a sus hijos honradamente únicamente con sangre de cebolla por no venderse al capital y los que, ahogados de capital se amamantan de ansiedad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaría que el capitalismo te dejara de lado y te ahogara, sin concederte créditos ni hipotecas, ni dejandote depositar dinero en sus bancos ni utilizar tarjetas de crédito. Eres un farsante, tú vives del capitalismo y te amamantas de él como el que más.